alt

Trauma sonoro silencioso: Cómo el estrés y la ansiedad afectan tu audición

 2026-06-11

“No todo lo que escuchas viene de afuera.”

¿Tienen el estrés y la ansiedad alguna relación con nuestro sistema auditivo?

La respuesta es sí. Hoy en día, el estilo de vida se encuentra acelerado; en cada momento estamos pensando en qué es lo que vamos a hacer al día siguiente, lo que supone una presión constante sobre nosotros mismos. Aunque estamos acostumbrados a esta forma de vivir, debemos tener presente que existen muchas consecuencias, entre ellas las repercusiones en nuestro sistema auditivo.

La clave está en prestar atención a las señales de alerta. El estrés y la ansiedad pueden generar consecuencias que incluso podrían convertirse en permanentes, provocando síntomas, molestias e incomodidades que afectan directamente nuestra calidad de vida.

Diversos autores han investigado acerca de estas afectaciones, así como de los signos y síntomas que deben hacernos detenernos y escuchar a nuestro cuerpo.

Carmona (2019), Faranak (2024) y Manohar et al. (2023) explican cómo el estrés y la ansiedad pueden afectar la audición:

  • Tinnitus: Son sonidos que no provienen de una fuente externa y pueden estar presentes las 24 horas del día. Generalmente se perciben como pitos, chicharras, grillos o motores. El estrés y la ansiedad activan el sistema nervioso simpático, haciendo que el cerebro entre en estado de alerta y amplifique las señales auditivas, incluso las inexistentes, volviendo estos sonidos más intensos y molestos.
  • Alteraciones en el procesamiento auditivo central: Pueden reducir la capacidad de atención y concentración, afectando la memoria auditiva a corto plazo. Esto dificulta la comunicación entre las áreas auditivas y cognitivas, limitando la capacidad para interpretar los sonidos.
  • Hiperacusia: El cerebro regula qué sonidos amplificar y cuáles inhibir. Cuando existe un alto nivel de estrés, este mecanismo puede desregularse, provocando una mayor sensibilidad a los sonidos.
  • Tensión muscular y disfunción del oído medio: El estrés y la ansiedad pueden provocar tensión en la mandíbula, el cuello, los hombros y los músculos del oído medio, ocasionando sensación de oído tapado, presión, dolor y cambios auditivos intermitentes.
  • Alteración en la circulación sanguínea del oído interno: El estrés puede provocar un estrechamiento de los vasos sanguíneos, reduciendo el flujo de oxígeno y nutrientes. Esto puede generar síntomas como mareos, inestabilidad, sensación de pérdida auditiva y empeoramiento del tinnitus.

Lamentablemente, contamos con numerosas investigaciones que confirman las afectaciones que puede sufrir el oído cuando no escuchamos las señales de nuestro cuerpo relacionadas con el estrés.

Es importante mencionar que este apartado está dedicado a la audición, pero el estrés conlleva una larga lista de problemas que pueden afectar las relaciones personales, el estilo de vida y el bienestar general. Lo correcto es aprender a escuchar nuestro cuerpo y reconocer cuándo debemos pedir ayuda, ya sea a profesionales de la salud o a nuestro círculo familiar.

El descanso, los ejercicios de relajación, la actividad física y la terapia psicológica son herramientas fundamentales en la actualidad. Asimismo, la prevención mediante un chequeo audiológico anual permite detectar o descartar a tiempo cualquier problema auditivo.

No esperes a que sea demasiado tarde. En Clínica Dinamarca queremos asesorarte.


Referencias

  • Carmona, S. (2019). Revisión de la relación entre estrés y tinnitus. Areté, 19(2), 75-80.
  • Faranak, S. (2024). The effects of stress on auditory system: a narrative review. The Egyptian Journal of Otolaryngology, 40(39).
    https://doi.org/10.1186/s43163-024-00599-0
  • Manohar, S., Cheng, G., Li, L., Xiaopeng, L., y Salvi, R. (2023). Hiperacusia por volumen inducida por estrés crónico, evitación del sonido e hiperactividad de la corteza auditiva. Elsevier, 431.
    https://doi.org/10.1016/j.heares.2023.108726
  • Ramírez, L., Ballestero, L., y Saldoval, G. (2007). Síntomas óticos referidos en desórdenes temporomandibulares. Relación con músculos masticatorios. Rev Med Chile, 135(12).
    http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872007001200013